Mitos y realidades sobre la asertividad y su impacto en la organización

Tabla de contenido

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Introducción

En las organizaciones actuales nos encontramos con un dilema al querer hallar el grado adecuado de asertividad que debemos destinar a nuestras relaciones con los miembros de la empresa.

Debemos tener en cuenta que la empresa es, en muchos casos, como una segunda familia ya que pasamos en la empresa un tiempo comparable al que pasamos en nuestros propios hogares o relacionándonos con amigos. Esto supone llegar a tener vínculos profundos con las personas de la empresa.

Teniendo en cuenta lo anterior, piensa en lo perjudicial que sería tener una relación conflictiva o difícil con alguien con quien debes estar la mayoría del tiempo.

De la misma manera, ya que en la empresa hay niveles jerárquicos, no convendría lidiar con un superior enojado o con un empleado que no comprende lo que se le ordena o que habla más de la cuenta, sin que se les aborde para mejorar estos comportamientos.

Es posible entonces que te haya tocado vivir alguna de las siguientes situaciones en tu ambiente de trabajo (créeme, son más comunes de lo que piensas):

  • Has sentido la necesidad de pedir un aumento en tu salario porque crees que, por tu carga laboral, capacidades y aportes a la empresa lo mereces, sin embargo, no te atreves a confrontar a tu jefe para pedir dicho aumento.
  • Has participado en alguna sesión de trabajo en la cual se expusieron puntos con los que no estabas de acuerdo, sin embargo, te pidieron tu opinión y simplemente hiciste señas de aprobación pese a que no era así.
  • Tienes un compañero de trabajo que presenta un rendimiento laboral que inclusive te afecta de manera negativa, sin embargo, no le dices nada a tu compañero para no herir su susceptibilidad y tampoco a tu jefe pues consideras que estarás haciendo un mal a tu compañero.
  • Te ha molestado la actitud negativa de un compañero de trabajo y su falta de tacto al hablar con otros, inclusive clientes, pero simplemente guardas silencio para no verte perjudicado hacia tu persona.

Los anteriores casos son ejemplos en los cuales no ha operado la asertividad, lo cual hace que las relaciones en el ambiente laboral no sean las propicias y que esto te perjudique y de paso se sigan presentando situaciones negativas para la organización.

Hacer uso de la asertividad desde la comunicación te permitirá hacer respetar tus derechos y opiniones en este tipo de situaciones, sin embargo se debe encontrar un sano equilibrio entre ser al extremo asertivo o simplemente ser poco asertivo. La asertividad es más importante de lo que la mayoría de las personas piensan pues puede hacer que un equipo de trabajo triunfe o se venga abajo.

El concepto de asertividad es fácil de entender, sin embargo, para algunos es difícil llevarlo a la práctica. En este artículo veremos que abordar algunos mitos y realidades de la asertividad, que te den elementos para llevarla a la práctica permitiéndote mejorar el impacto de tus acciones en el ambiente laboral.

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Que es asertividad

La asertividad podríamos llamarla también como “habilidades sociales”, o eso de “cómo quedar bien con todo el mundo y no dejarse pisar.

El concepto de “asertividad” conlleva un peligro. Pensar que con ella se puede estar por encima de los demás, no dejarse apabullar en ningún caso y ser, en definitiva, siempre el “que gana”.  Pues bien, la asertividad, no es eso, vamos a intentar situarla muy cerca de la autoestima, como una habilidad que está estrechamente ligada al respeto y cariño por uno mismo y, por ende, a los demás.

Aquí pretendemos dar un concepto al tema de la asertividad, más humilde, pero quizás también más realista: pretendemos que la asertividad sea un camino hacia la autoestima, hacia la capacidad de relacionarse con los demás de igual a igual, no estando ni por encima ni por debajo. Sólo quien posee una alta autoestima, quien se aprecia y valora a sí mismo, podrá relacionarse con los demás en el mismo plano, reconociendo a los que son mejores en alguna habilidad, pero no sintiéndose inferior ni superior a otros. Dicho al revés, la persona no asertiva, tanto si es retraída como si es agresiva, no puede tener una autoestima muy alta, por cuanto siente la necesidad imperiosa de ser valorada por los demás.

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Mitos de la asertividad

Mito 1: La asertividad tiene que ver con tu imagen social, no es tu decisión ser asertivo, te definen los que te observan:

Este postulado no es correcto. La asertividad es una manera de afrontar las situaciones que se presentan en la vida, si expresas tus necesidades con coherencia sin violentar al resto, entonces eres asertivo. En muchos no es que un prejuicio de los demás si entienden que no estas siendo asertivo.

Mito 2:  La asertividad es directamente proporcional al nivel de preparación intelectual, es decir que mientras más preparado estés más asertivo eres:

Esto no se presenta en todos los casos. Hay personas con altos niveles intelectuales a las que se les dificulta expresar de manera asertiva sus necesidades y poner límites, mientras que personas con un bajo nivel intelectual están llenos de la confianza suficiente para expresar sus necesidades y poner límites a otros sin dificultad, (aunque los otros estén intelectualmente mejor preparados.)

Mito 3: Existen personas con las que no se puede ser asertivo pues sólo entienden la confrontación:

La verdad es que existen personas que por comportamientos aprendidos y programación instalada durante sus vidas son muy dadas a resistir de manera agresiva cuando se les confronta sobre una situación con la que no están de acuerdo, sin embargo, también en cierto que aún estas personas pueden aprender a comportarse se de manera asertiva y pueden responder bien cuando se las confronta.

Mito 4: La asertividad no puede aprenderse pues es inherente e innata a nuestra personalidad y no se aprende en la edad adulta, y en caso de aprenderse es una pose, tarde o temprano sale tu verdadera personalidad”:

Esta afirmación no es correcta ya que la asertividad, como parte de nuestra comunicación verbal y no verbal, puede ejercitarse y aprenderse hasta dejarse instalada como un rasgo de la personalidad.

Mito 5: Las personas agresivas y que hablan muy alto son más asertivas:

Esto es incorrecto: Por lo general las personas que tienen conductas y tratos invasivos lo hacen pues en su imaginario piensan que de no actuar de esa manera no serían respetados por las otras personas. Las personas agresivas suelen ser más inseguros de lo que aparentan.

Mito 6: La asertividad se demuestra hablando:

La asertividad es un comportamiento y abarca otros aspectos de la comunicación más allá de las meras palabras. Por ejemplo, se puede ser asertivo desde una mirada o una postura corporal, poner límites necesarios a otras personas.

Mito 7: No se puede cambiar un hábito de comunicación que se ya se ha aprendido y establecido entre dos personas.

La base de este mito es creer que, por ejemplo, si tu jefe lleva años tratándote de manera agresiva (por ejemplo, con gritos) es imposible cambiar este tipo de trato.

Esto no es cierto pues nunca es tarde para poner freno a personas tóxicas y agresivas. El comportamiento de estas personas solo puede cambiar si se confrontan de la manera adecuada y por lo general cuando se usan acciones asertivas se generan cambios de comportamiento positivos.

Mito 8: Para aprender o lograr una comunicación asertiva los cambios tienen que ser abruptos para que se pueda percibir un cambio en tu actitud:

En realidad, es todo lo contrario, los cambios que conllevan el aprendizaje de comportamientos asertivos suelen ser lentos y a veces imperceptibles. Con el tiempo y la práctica salen de manera natural.

Recuerda que es fundamental trabajar la asertividad en nuestra vida personal y profesional. Defender nuestro derecho sin olvidar a los de los demás nos ayudará a sentirnos bien y ganar confianza, un equilibrio no siempre fácil de conseguir.

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Tabla de derechos asertivos

A continuación, te relacionamos una tabla donde puedes encontrar tus derechos asertivos para que los interiorices y los uses en tus relaciones en día a día en el trabajo.

Tienes el derecho a:

  1. Ser tratado con respeto y dignidad.
  2. Tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
  3. Ser escuchado y tomado en serio.
  4. Juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
  5. Decir “NO” sin sentir culpa.
  6. Pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también mi interlocutor tiene derecho a decir “no”.
  7. Cambiar.
  8. Cometer errores.
  9. Pedir información y ser informado.
  10. Obtener aquello por lo que pagué.
  11. Decidir no ser asertivo.
  12. Ser independiente.
  13. Decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, etc., mientras no se violen los derechos de otras personas.
  14. Tener éxito.
  15. Gozar y disfrutar.
  16. Tu descanso, aislamiento, siendo asertivo.
  17. Superarte, aun superando a los demás.

Con esta información ya tienes conocimiento de la importancia de la asertividad, sus componentes y como abordarla para mejorar tu relacionamiento en tu organización.

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